El reloj de la estación se detiene
ahí está el momento:
la mano, la sonrisa, los labios
La emoción de
decirlo todo
soltar los caballos, romper las ataduras
respirar el aire fresco de la mañana y
ser Uno eternamente
por un segundo
Y sin embargo
Silencio
mientras tanto
Dios nos habla en señas:
El reloj de la estación sigue andando
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