El camino del hombre sin voz,
Destinado a ser siempre esclavo de su destino
Pues el buen hombre es aquel
que ha cruzado los valles más nevados
y su voz a rugido en los alpes más altos
Mis hermanos,
¿esperáis entonces, que pierda mis días
como rosas marchitas al viento?
La esencia del sabio yace en la conquista
de cada uno de los días
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