miércoles, 20 de septiembre de 2017

En el silencio las abstracciones se convierten en acciones.


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La triste realización de que la vida es dolor y solo dolor… es la que hace al humano buscar un horizonte más prometedor que el actual mundo liderado por chimpancés idiotas que se evaden a sí mismos.
Es ahí donde se buscan las drogas, la pornografía, la distracción mental, que eventualmente lleva al suicidio mental. Buscamos los placeres carnales, las historias nuevas, las entretenidas tragedias para evadirnos de nosotros mismos, para distraer la mente y evitar soltar el gran perro rabioso que puede llegar a destruirnos la carnes y desgarrarnos los tendones. Guardamos ese perro en una jaula gigante, irrompible por nuestra propia evasión, y vivimos viendo las noticias de las 7 todos los días… buscando algo, a nosotros mismos, a la vida que deseamos…

Pero, cuidado aquel que suelte al perro rabioso… porque ese Cerbero se las trae.

En Esos Días Grises...




Hay días en los que sencillamente uno no quiere escribir. Y, ¿qué hacer? Pos nada; así es la mente de… ¿vanidosa?...¿berrinchuda?...¿cuál era la palabra? ¿Cavilosa…? Pos no, si no viene, no viene; ya vendrá en algún momento. Posiblemente horas después cuando me esté bañando, o algo así por el estilo.
Y nada, la mente es un río que fluye, y corre, y baila, y viene y va. Mete y saca lo que quiere. Fluye en las piedras de las ideas: les da contornos y profundidades; ahonda en las simas más profundas cuando le da la gana y se queda en las nimiedades más absurdas al momento siguiente.
Es el esplín lo que no nos deja escribir en esos días grises. Ese miedo a lo que puede salir, que en el fondo es el miedo a lo que realmente somos. Es el mismo miedo que el miedo a dar un primer beso, pero aún más terrible. Más terrible, porque en un beso, el futuro y la incertidumbre dependen de la otra persona, además de que el sufrimiento interior termina bastante rápido (un beso se devuelve o se devuelve una cachetada); en escribir no. En la labor de escribir estamos nosotros, libres pero angustiados, nerviosos y aterrados. No importa realmente cuántos miles de párrafos haya escrito uno, ese miedo siempre está ahí, acechando las sombras de los cuartos, esperando a que uno baje las defensas para meterse en cualquier diminuta grieta de la armadura de nuestra experiencia.


Quizás el mejor remedio es aburrirse del aburrimiento, tirarse a pista, soltar la lancha al Río Reventazón que es la mente, y dejarlo ser, y ya. ¿Qué más da? Si la vida de una página llena de símbolos, ya sean escritos en tinta o digitados, no está asegurada. Hay que dejarse de tanto pedantismo, porque siempre está el último recurso, el más fiel amigo del escritor: el basurero.

jueves, 18 de agosto de 2016

Ojos de Fuego

En la oscuridad de la sima
Se encuentra el caminante:
Peregrino,
Gran trovador,
Cantante de vida,
Vividor de cantos

Él solo va de paso

En la oscuridad de la sima
Camina el caminante:
Perseverante
Gran hombre de mundo
En la noche camina
En las cuevas mora

En la noche de eternidades
Noches oscura, ¡Luna negra!
Sigue caminando
Aunque ciego camine
Aunque dolido yazca

Abre sus ojos el caminante
Del impávido, lúgubre sueño
"Abre tus ojos caminante
Y busca la luz en los míos
Busca tu paz en los míos"

Cansado el hombre:
La espalda luyida,
Vacío el estómago,
Con el alma cautiva
Vio a aquel Sol de soles
Viento de vientos
Rey de lluvias y alientos:

Ojos de niño, relampagueantes
de fuego azul, de vida
Se presentan ante los tuyos, caminante
Y como al compartir una candela
Se prende tu pecho, heráldico: flamante

Camina en la noche con ojos
de niño de fuego fatuo
Peregrino sin rumbo, mas toma
de la mano a aquel niño
que pronto terminamos el camino.

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En la oscuridad de la sima
Se encuentra el caminante
Acompañado por su niño va:
Dos son
Uno
Y Uno
son Todos
Van saliendo juntos de la sima
Se discierne en la sombra
Dos ojos azules y
Un corazón en llamas. 

miércoles, 3 de agosto de 2016

Fragmento 3

Es algo de la imposibilidad social che. Es algo de la diferencia social, algo del préstamo dialéctico de sociedades pasadas, algo del intercambio lingüístico de las culturas, algo de la hemoglobina y su carencia de hierro,  algo del hipotiroidismo del corazón por falta de mar y Luna. Es algo de este mismo texto, que refleja todo sin decir nada, algo de los mismos espejos, algo de la literatura, de los textos en sí. "Literar", que bonito verbo. "Dícese de la acción de amar con ideas". Real Academia (2016) Madrid, España. Es algo de la petulancia de la gente, de los perros, de los gatos, del aire, de los ojos, que hace que unos días ni quiera ver el reloj, porque solo me trae la muerte como las mareas siempre traen a la arena la mierdilla de los niños que cagan en el mar (acto, por cierto, repulsivo); y otros que quiera ser una sombra al borde de un bosque de pinos canadienses. Es algo de Dios, algo de las bacterias. ¿Y por qué molestarse? Si nacer o morir es indiferente en este pueblo (como el pueblo de Rulfo), ¿por qué llevamos acabo esta tragicomedia?¿Por qué no nos tragamos una pastilla de cianuro, como los espías anti-literatura-anti-poesía-antianti? Y a la orilla de estas preguntas, se nos aproxima la idea: entra, como un ladrón por la ventana, o como una bacteria de transmisión sexual (y me preguntan por qué uso condón, serán sonsos). La idea se nos mete en la jupa y nos va carcomiendo el espíritu poco a poco, como una comecarne. El ácido suiciúrico nos corroe las ganas, y nos corroe los dientes, y lo peor, lo peor de todo,¡lo peor! es que algunos pendejos lo guardan en una botellita café con tapón de hule en algún laboratorio por ahí escondido. Una vez que entra, nada la detiene, y el color grisáceo se apodera de nuestros ojos, el color grisáceo se apodera de nuestro mundo.
Pongan atención: Tío, Macho, Güey, Mae, Pibe, Pelotudo, Güevon, Mop, Viejo, Rasta... ¿para qué tantas formas de llamarnos los unos a los otros, si ni siquiera podemos llamarnos clara e individualmente a nosotros mismo? Porque si escribo "Esteban", estas 7 letras por sí mismas no tienen significado sin alguien que responda cuando lo llamen.
Tal vez entonces el kibutz del deseo solo sea un sueño infantil de adultos ciegos por su orgullo, ¿acaso nunca será suficiente? Tal vez la paz solo sea un límite a un número cuando el humano tiene a infinito. Asíntota horizontal. Regla de L'Hopital. ¿Después qué? Con tantos teoremas, reglas y leyes, quedamos en lo mismo: muy en el fondo estamos vacíos y la vida no es más que la triste realización de que ese vacío es interminable, pero solo nos damos cuenta de esto cuando se nos acaba la vida. Aquí yace el preligro del posmodernismo y el perspectivismo, o puesto de otra manera: Nietzsche nunca consideró que sus libros realmente iban a ser leídos por todos y por nadie.

The Song of the Little Bird

Trapped in a small cage
a little flying bird sings
Sings a sad blues, a sad rage
"Poor little bird, trapped in this cage
I beg you, let him fly!
Let him fly and stop his sad rage!

"Tell me, Father, what is this bird
singing in his sad, sad cage?
Why is he singing of the dear Rain?
Why is he singing her name with much pain?"

"Oh sweetie, dear sweetie
Do not pity this little flying bird
For his cage is of love
For his cage is of pain
and yes, he wishes the sky
He wishes to fly
But he stays, he stays
For his cage is of love
For his cage is of Rain".

San José, 2014

Fragmento 2

Casos en los que la mente ve cosas que no existen: Unas ramas en un claroscuro meciéndose arriba y abajo delante de una tapia de concreto; a la lejanía, unos ojos drogados creen estar viendo un ladrón intentando entrar a su propiedad. Una famosa cara en la corteza de Marte (ejemplo harto conocido por todos). En la página 119 de una edición del "Éxodo" de Uris (en español) se puede leer el siguiente fragmento:
Joab Yarkoni redondeó el trabajo de aquella tarde cogiendo
unas cuantas cajas de whisky escocés, unas cuantas de brandy,
unas cuantas de ginebra y unas cuantas de vino...
excepto el último puntito suspensivo, que, por un erro tipográfico, se encuentra casi colgado de los otros dos, posicionado levemente más abajo de los antes mencionados. Voces de personas muertas desde 1914 que parecen hablarnos desde su tumba en un cementerio de San José (lo cual puede ser lúgubre o hermoso, según se le mire). Pensar sobre la muerte mientras el Requiem de Mozart suena (nótese que los pensamientos llegaron antes que la música). Una pareja buscándose a sí misma en las nubes que ve con forma de animalitos y seres fantásticos: dragones, conejos y lo que podría ser una mano envuelta de tocino.

Todo esto constituye quizás el fenómeno más importante en la literatura: lo que es que la mente teja telas entre elementos inconexos podría llegar a ser el origen de la poesía.
Sería más eficiente entonces adecuar el sustantivo "poeta" por el más cercano "pareidólico". Y es quizás la esperanza del pareidólico de que, a pesar de que sea un error, ese puntito suspensivo esté puesto ahí deliberadamente por alguna mente que sabría que iba a ser interpretado por un par de ojos. De esta manera, el pareidólico necesita de la fe, pero una fe que yace en la creencia de que nada nunca en el fondo haya estado al azar (lo que Cortázar nos llama a entender de la labor del poeta: buscar siempre lo que está detrás de las cosas)

Entonces la poesía no es poesía per se hasta que se lea como poesía (con suficiente voluntad, se podría apreciar un poema en un diccionario). Bajo esta óptica, ni el buen poema ni el mal poema existen, todo depende de cómo se lea (trae a la memoria las palabras de Machado a Ortega y Gasset: El ojo que ves no es/ ojo porque tú lo veas;/ es ojo porque te ve). Pero sin ir muy lejos, que tenemos el peligro de caer en posmodernismos y ese no es el objetivo,y por favor perdónenme los cosismos. 

jueves, 14 de julio de 2016

La Muerte de Mercurius

A Zygmunt Bauman

Esta liquidez en la que vivimos:
Un río de mercurio, plateado líquido
en el que nos ahogamos
cada día; en la tele, los libros
la pasta de dientes, hasta las ideas
Luchamos por hacernos grumos
grumitos grumitos en el macabro río
de plata grumitos de humanidad
Pero en la solidez yace la muerte;
Así: nos agrupamos por un leve
momento de conciencia para
finalmente deshacernos
y morir en el mar de plata